Reforma Laureles

 

Hay departamentos que se habitan y departamentos que se sienten. Este es de los segundos.

En una torre de Bosques de la Reforma, intervenimos un espacio de gran formato con una premisa clara: que la calidez no riñe con la sofisticación. El resultado es un hogar que se despliega con generosidad, donde cada decisión de diseño parece inevitable, como si siempre hubiera debido ser así.

El lambrín de madera clara es el gesto que lo articula todo. Aparece en la sala, se extiende hacia los dormitorios, divide sin cerrar, enmarca sin imponer. Es celosía, es cabecero, es arquitectura. Sobre el piso de mármol travertino pulido, que devuelve la luz de los ventanales de piso a techo, el espacio respira con una amplitud que la ciudad, allá abajo, difícilmente permite.

El mobiliario no decora: conversa. Los sofás de cuero cognac con tapicería acanalada, la mesa oval de piedra blanca con veta dorada, la isla de calacatta en la cocina —donde el negro lacado de los altos contrasta con la madera natural de los bajos— componen un interior que sabe exactamente lo que es.

En las recámaras, la paleta se vuelve más íntima sin perder carácter. Beige y crema en la recámara principal, rosa palo, azul marino y grafito en las secundarias. El lambrín regresa como cabecero extendido que abraza el muro completo, y un detalle de moldura oscura en el plafón convierte la cama en el centro indiscutible de cada habitación.

Un hogar que mira la ciudad desde las alturas y, sin embargo, se siente profundamente propio.

 

 

There are apartments you live in, and apartments you feel. This one is the latter.

In a tower in Bosques de la Reforma, we transformed a large-format space around a single conviction: that warmth and sophistication are not in conflict. The result is a home that unfolds with generosity, where every design decision feels inevitable — as though it could never have been any other way.

The wood paneling is the gesture that holds it all together. It appears in the living room, extends into the bedrooms, divides without closing, frames without imposing. It is screen, headboard, architecture. Against polished travertine marble floors that mirror the light pouring through floor-to-ceiling windows, the space breathes with an openness the city below rarely allows.

The furniture doesn't decorate: it converses. Cognac leather sofas with ribbed upholstery, an oval dining table in white stone with gold veining, a calacatta island in the kitchen — where glossy black upper cabinets meet natural wood below — compose an interior that knows exactly what it is.

In the bedrooms, the palette turns more intimate without losing character. Cream and beige in the main bedroom, dusty rose, navy and graphite in the secondary rooms. The paneling returns as an extended headboard that wraps the entire wall, while a dark ceiling molding frames the bed as the undisputed center of each room.

A home that looks out over the city from above, and yet feels deeply, entirely personal.

 

México

2026

Categoría: Designing Homes

 
 

Fotografía Gilda Máynez

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